Parque Amate

Nombre: Parque Amate

Tipo: Parque urbano

Distrito: Cerro-Amate

CP: 41006

Situación: entre calle Amor, Avenida Juan XXIII y calle Carlos Marx

Acceso: líneas 5, 24, 25 y 52

Superficie: 316800 m²

Descripción:

Previsto desde el Plan General de Ordenación Urbana de 1962, el Parque Amate, como muchos otros de la ciudad, no vería abiertas  sus puertas hasta muchos años después. Diversas complicaciones administrativas, entre las que se contaba el uso de los terrenos por parte de un canódromo, la tardanza en la redacción del proyecto, que comenzaría en 1974 y problemas en su ejecución, impidieron la apertura del parque hasta 1987, año de su inauguración.

El parque está estructurado en torno a un gran eje central a lo largo del cual se disponen una plaza semicircular, un enorme estanque para riego de los jardines y una fuente. De esta gran avenida central parten numerosos caminos que, formando una sencilla red, atraviesan las casi 32 hectáreas de albero y césped del parque. Las dobles alineaciones de árboles dispuestas en la avenida principal a modo de bóveda y las amplias praderas del parque permiten realizar un agradable paseo por el mismo.

Accediendo al parque por la puerta de la calle Amor, nos encontramos con un paseo poblado de tipuanas (Tipuana tipu) que nos conduce junto con falsos pimenteros  (schinus molle) hacia  una de las tres plazas que vertebran el eje principal, la de la fuente. Desde la plaza y mirando hacia la avenida central en dirección este observamos una alineación central de washingtonias acompañadas por adelfas  (Nerium oleander) y en sus márgenes por tipuanas. Esta alineación nos lleva hacia un sendero en el que vamos encontrando encinas, olivos, cipreses, acacias australianas, buganvillas, lantanas y arces. Desembocamos en una zona de juegos infantiles en la que podemos encontrar  manzanos de flor (Malus  x purpurea). Esta glorieta infantil  permite alcanzar otra de las entradas del parque, la de la esquina de Amor con Juan XIII; desde aquí vamos avanzando a través de jaboneros de China, mimosas, braquiquitos y aligustres hacia el paseo central en el que nos encontramos con álamos blancos (Populus alba),  y alguna acacia negra.

Volviendo a la plaza de la fuente,  partimos ahora hacia el oeste guiados por olmos, acacias blancas y un ombú. Desviándonos hacia el norte pasamos a otra área de juegos infantiles desde la que podemos observar ejemplares de cinamomos, tarajes, moreras y plátanos. Desde allí pasamos a una glorieta en la que los llamativos dragos, olivos y cipreses nos guían hacia el estanque central hacia el que paseamos acompañados por robinias. En el paseo hacia el estanque también podemos divisar un árbol del fuego, aves del paraíso, sauzgatillos, y paseos flanqueados por acacias blancas.

Llegamos así al enorme estanque central que rodeado por “pica picas” (Lagunaria patersonii) y jacarandas conforma el principal espacio abierto del parque. Desde esta agradable área nos dirigimos hacia el norte a través de falsos pimenteros, boneteros, pitosporos y árboles del amor recorriendo un largo paseo que nos lleva hacia la periferia del parque. En el camino por este paseo  y dirigiéndonos hacia la última de las plazas enclavadas en la avenida central, la plaza semicircular, encontramos plátanos, arces, casuarinas, parquinsonias (Parkinsonia aculeata), así como jaboneros, ombúes y alguna palmera datilera.

Alcanzamos así la plaza semicircular que preside el extremo oeste de la gran avenida. Desde esta plaza podemos observar alguna palmera canaria, una morera, una acacia de bola (Robinia pseudoacacia var .umbraculifera), un manzano de flor y muchas especies más. Tomando desde la plaza un pequeño camino en dirección sur, nos dirigimos hacia un agradable paseo, enmarcado por moreras y conformado por pequeñas glorietas que, marcando un acompasado ritmo, nos van dirigiendo hacia otra de las entradas por la calle Amor. Esta entrada, conectada con el gran estanque mediante un paseo, queda enmarcada por magnolios.

Siguiendo el recorrido hacia el este por el paseo flanqueado por moreras  vamos observando  un ficus, aves del paraíso y, en el corto recorrido que nos separa de la puerta por la que comenzamos nuestro paseo, ombúes, árboles del amor, acacias de bolas y varios ciruelos japoneses.

El Parque Amate, el segundo gran parque que tuvo la ciudad tras el Parque de Los Príncipes, se ha convertido con el paso de los años en un agradable espacio para la estancia y el paseo de todos los ciudadanos.

 

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