Parque del Alamillo

Nombre: Parque del Alamillo

Tipo: Parque urbano

Distrito: Norte

CP: 41092

Situación: junto al Puente del Alamillo en el recinto de la Cartuja

Acceso: líneas 6, B5, C1 y C2

Superficie: 480000 m²

Titularidad: Empresa Pública del Suelo. Junta de Andalucía


Descripción:

Nacido a raíz de la Exposición Universal de 1992 y asociado de forma indeleble a la misma, el Parque del Alamillo establece en el ámbito de Sevilla una nueva forma de entender la jardinería. Con clara vocación de entenderse como un parque paisajista de carácter urbano, el Alamillo juega con masas vegetales evocando los diferentes ecosistemas de las áreas mediterráneas, usando para ello las especies propias de nuestras sierras, riberas y bosques, a las que dota de un nuevo valor ornamental. El terreno original donde se implanta el parque, de una topografía sensiblemente horizontal, se alteraría para obtener de la zona las cualidades paisajistas que en ella se requerían. El conjunto resultante con lagos, caminos peatonales, y las masas vegetales hacen del Alamillo un parque moderno de gran actividad.

Accediendo al Parque desde el Puente del Alamillo (referente de la ciudad por obra y gracia del arquitecto Santiago Calatrava) llegamos a una gran rotonda de entrada. En los alrededores de la misma podemos observar algarrobos, olivos, pinos y un poco más allá, fresnos y olmos. A nuestra derecha, justo después del aparcamiento dispuesto para los usuarios, encontramos una zona poblada de naranjos y de vegetación de matorral que servirá en un futuro como ampliación del parque, siendo la intención de la directiva del mismo la de conservar al máximo el carácter actual de la zona ya que es aquí donde se establecía la antigua huerta del Alamillo, citada en las obras de Cervantes y Lope de Vega.

Adentrándonos en el parque por la primera desviación a la izquierda desde la vía anular, observamos la presencia de majoletos y palmitos, así como de algunas adelfas y retamas. Conforme avanzamos, nos vamos acercando al primer lago bordeado con fresnos, olmos, chopos, sauces, álamos y carrizos, árboles de gran altura y sombra propios de nuestras riveras. Seguimos rodeando el lago y observamos otras especies como el piruétano (Pyrus bourgaeana), el mirto o los durillos y, en las zonas más cercanas al lago, olmos y fresnos.

Si avanzamos hacia la vía anular cruzamos por un pinar-alcornocal, de gran interés paisajístico, basado en la oposición entre la sobriedad del alcornoque frente a la elegancia del pino. Una vez cruzado éste, y ya en la vía anular, observamos a nuestra izquierda un acebuchal-algarrobal formado por el olivo silvestre o acebuche (Olea europaea var.sylvestris) y por el algarrobo. Guiados por un agradable camino en el que proliferan los rosales, las madreselvas y los madroños, llegamos al encinar, el bosque mediterráneo por excelencia. La dureza de la encina, capaz de soportar las condiciones climáticas más extremas se acompaña de un sotobosque de madroños. El encinar nos guía hasta el Cortijo del Alamillo, a la entrada del cual encontramos un magnolio y una palmera datilera. Junto al mismo podemos encontrar algarrobos, olivos, majoletos, madroños y almeces.

Siguiendo por la vía anular nos desviamos hacia el paseo Norte. En el margen izquierdo del mismo vemos jaras pringosas, palmitos y piruétanos. Si avanzamos un poco más llegamos al lago mayor, rodeado de una olmeda-fresneda. Si nos volvemos a adentrar en el parque, dejando a un lado la vía Norte, y nos dirigimos a la vía anular vamos pasando por madroños, romeros y olivillas (Phillyrea angustifolia) acercándonos así a la puerta más cercana al estadio Olímpico de la Cartuja, en la que encontramos un área de juegos infantiles.

Avanzando de nuevo en dirección al lago mayor y dejando atrás la vía anular nos adentramos en otra olmeda-fresneda, desde la que pasamos a una sauceda-alameda. Dejando atrás esta última llegaremos a un alcornocal, uno de los árboles más representativos del bosque mediterráneo. Desde aquí y cruzando la vía central llegamos a un bosque de transición entre la vegetación de ribera y el bosque mediterráneo, formado por almeces y piruétanos, con tojos (Ulex parviflorus), majoletos y lentiscos. Llegamos así al inicio del recorrido abandonando el parque a través de un pinar-encinar que debe su interés paisajístico al los mismos motivos que ya apuntábamos para el pinar-alcornocal.

El parque del Alamillo se ha consolidado como uno de los espacios fundamentales para entender el carácter de la ciudad a través de la gente que lo habita. Este hecho se debe en gran medida a la promoción que, desde la propia dirección del parque, se hace de múltiples actividades socio-culturales y deportivas que se dan cita en el ámbito del mismo durante todo el año, atrayendo a gente de toda la ciudad y convirtiendo al Alamillo en un auténtico parque metropolitano.

Siendo propiedad de la Junta de Andalucía, el Parque del Alamillo viene siendo gestionado por la Empresa Pública del Suelo.

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