Alameda de Hércules

Nombre: Alameda de Hércules

Tipo: Paseo Arbolado

Distrito: Casco Antiguo

CP: 41002

Situación: entre las calles Calatrava, Peris Mencheta, Trajano y Amor de Dios.

Acceso: líneas 13 y 14

Superficie: 11.200 m²

 

Descripción:

Durante siglos el espacio que ocupa la actual Alameda fue un meandro del Río Guadalquivir, que acabó alejándose paulatinamente del cauce principal. Las primeras murallas romanas dejan fuera de su perímetro defensivo esta zona. No será hasta el siglo XII cuando la nueva cerca islámica incluya la futura zona de la Alameda  dentro del recinto urbano, bajo la protección de sus murallas.

Su origen como parte del cauce fluvial, así como su cota geográfica, propiciaron la formación de una extensa laguna a la que inundaciones y cambios en el nivel freático modificaban el nivel de sus aguas.

Será conocida después como Laguna de Feria, por su proximidad al barrio y calle de ese nombre y reunirá en sus inmediaciones una creciente actividad comercial ligada principalmente a la venta de productos agrícolas procedentes de las huertas situadas en el exterior de la ciudad, así como a la de pescado procedente del río. También será de gran importancia la "cañavería" o actividad comercial vinculada a la elaboración de cestos con los mimbres y aneas obtenidos de las plantas que espontáneamente crecían en las orillas tanto del río como de la propia laguna. Se ha dicho que pudiera encontrarse aquí un lejano antecedente de ese tradicional mercado al aire libre que se celebraba los Jueves "de donde viene su nombre"  y que se ha convertido en seña de identidad de todo este espacio.

Sin embargo, la concentración de aguas residuales, el propio estancamiento del agua de la laguna y la concentración de toda clase de vertidos, la convirtieron en una zona que favorecía la propagación de enfermedades, como Tifus, Peste, etc. que ya en fechas tan lejanas como 1467, dieron lugar a una organizada protesta de vecinos que clamaban por su saneamiento, a las que se sumaban voces autorizadas como la del médico Luis Suárez, que en 1567 abogaba por una pronta y drástica solución.

A pesar de todo no será hasta 1574 cuando a instancias de Don Francisco de Zapata y Cisneros, Conde Barajas y asistente de Sevilla, cuando se decida por fin acometer su completo saneamiento. Las obras que se prolongaron durante once años, consistieron primero en su desecamiento rellenándola con escombros y tierras, construyéndose dos largas zanjas de drenaje a las que se acompañó de hileras de álamos. Las zanjas vertían a otra a modo de colector que finalmente conducía el agua al río.

Una vez completado el desecamiento, se plantaron numerosos árboles, la mayoría álamos blancos, que favorecían este proceso y que además de darle nombre al nuevo espacio urbano contribuirían a crear un gran paseo, convirtiendo la antigua laguna en el primer gran jardín público de la ciudad. Investigaciones recientes atribuyen al propio Felipe II el deseo de crear el paseo, una vez conocida la vieja laguna tras su visita a la ciudad en 1570, e incluso a algún arquitecto de la confianza del monarca "se ha hablado del mismo Juan de Herrera o de Gaspar de la Vega" las trazas de ese primitivo jardín desgraciadamente perdidas.

El nuevo paseo se convirtió pronto en lugar de encuentro y esparcimiento para los sevillanos y dio lugar a un singular comercio en torno al agua que suministraban las tres fuentes instaladas (hoy desaparecidas) y que procedían de la llamada del Arzobispo, ofreciendo mejor calidad que la del resto de la ciudad.

Dos grandes columnas romanas con grandiosos capiteles corintios trasladados allí desde diferentes puntos de la ciudad, serían coronados por sendas estatuas, una representando a Hércules (que completaría el topónimo aún vigente) y otra a Julio César. El primero tenido por legendario fundador de la ciudad y el otro por el que la cerró con murallas considerándola ciudad merecedora de tal  protección. Las dos esculturas se asientan sobre pedestales situados sobre los capiteles, lo que confiere a las dos columnas carácter de monumentos de gran esbeltez.

El también asistente de la ciudad don Ramón Larrumbe, en 1764 realizará asimismo obras encaminadas a embellecer el ya consolidado paseo, colocando nuevas fuentes, bancos y realizando también plantaciones y mejoras en el ajardinamiento. Situará dos nuevas columnas en el otro extremo coronadas por dos leones  que portan los escudos de la ciudad y el reino, contribuyendo así a una lenta pero decidida transformación de un primitivo paseo manierista a otro de cuidada escenografía barroca. La ciudad tendrá durante el siglo XVIII en la Alameda un gran espacio de desahogo interior en el  que se podrán "jugar cañas", "correr toros", y celebrar Justas y Torneos, siendo plaza conocida y de fama en la Europa de entonces.

Con el diseño junto al río y a los pies de la Torre del Oro del nuevo paseo que pronto se conocerá como Alameda Nueva, durante el siglo XIX  la  "Alameda vieja" va a ser desplazada de su condición de lugar de encuentro preferido por las clases acomodadas de la ciudad en  favor de aquélla otra, concentrando a su alrededor  a  una población más modesta y humilde. Del viejo comercio del agua y sus característicos quioscos de bebidas, se pasará a otros menos saludables y se producirá una degradación  tanto de la vida como del propio espacio urbano que ha presidido gran parte del pasado siglo.

Un extenso programa de rehabilitación urbana (financiado con fondos de la Comunidad Europea y del propio Ayuntamiento) cuyo emblema bien puede ser la restauración de la llamada Casa de las Sirenas convertida en centro de la nueva vida social y cultural del barrio, así como la remodelación de todo el paseo con motivo de la construcción del nuevo aparcamiento subterráneo, han de volver a dar a la vieja Alameda el carácter que tuvo antaño.

La jardinería existente, reordenada con motivo de las obras citadas, se centra sobre todo en el arbolado en el que destacan alineaciones de plátanos de sombra (Platanus x hybrida) y álamos (Populus alba). Junto a ellos hay algunos aligustres (Ligustrum japonicum) y grupos arbustivos de adelfas (Nerium oleander), granados (Punica granatum) y pitosporo (Pittosporum tobira).

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