39.-Panteón-Capilla de D. José González y Álvarez-Ossorio

 

C/ Esperanza, izquierda, 21

 

Construcción de aire neomudéjar de hacia 1913 del propio D. Aníbal González, que lo levantó como panteón familiar. Realizado en ladrillo en su color, presenta planta cuadrada cubierta a cuatro aguas con tejas de cerámica vidriada. La fachada se abre al interior con arco de medio punto en cuya rosca aparece decoración geométrica, enmarcado con un alfiz. Recorre el perímetro del edificio en su parte superior una cenefa de igual decoración geométrica con claro recuerdo orientalizante. Sobre esta aparece una cornisa sustentada por ménsulas que le aporta el carácter monumental. Rematando las cuatro esquinas de la cubierta aparecen unos pequeños pedestales de ladrillo sobre los que emergen querubines de bronce. Cerrando el conjunto en el centro de la cubierta una cruz latina realizada en forja, corona la edificación. Una puerta de forja muy trabajada con elementos salomónicos, deja entrever por una pequeña apertura lo que el panteón esconde en su interior. En él aparecen una serie de arcos carpaneles adosados al muro, sustentado por medias columnas de fuste liso, igualmente adosadas. En el frente presenta una especie de altar, compuesto por una pequeña mesa de cerámica trianera bajo un retablo cerámico que representa a la Virgen del Perpetuo Socorro.

 

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Fachada y vista lateral panteón familia González Álvarez-Ossorio

 

Destacan que en su interior se haya una copia a tamaño natural del Cristo de la Expiración, conocido como “El Cachorro”, obra de 1919 de D. Eduardo Muñoz Martínez, natural de Morón de la Frontera, y que solía trabajar con D. Aníbal González como ornamentalista, como en el caso de la decoración de la fachada de la residencia de los Padres jesuitas de la calle Trajano de Sevilla. La policromía corrió a cargo de D. Cayetano González, sobrino del arquitecto. En un principio, y debido a la cantidad de trabajo que éste solía asumir, se llegó a pensar que dicha policromía fuera obra de miembros de su taller, pero hemos de tener presente que hacia 1919, D. Cayetano González no poseía taller propio, correspondiéndose estos años a los primeros de formación del artista. Por testimonios de la familia sabemos que la copia estuvo durante algunos años sin policromar, a la espera de que D. Cayetano González se recuperara de una enfermedad que padecía. Parece ser que D. Aníbal González solicitó permiso a la Hermandad del Cachorro para poder realizar dicha copia, para su panteón familiar, dato este que el profesor Roda Peña, en su estudio de las Actas de Cabildo de la propia Hermandad, no ha podido contrastar. En origen estuvo en el Panteón de los López-Solé, antiguo Luca de Tena. Hemos de recordar que D. Aníbal González era primo hermano de D. Cayetano Luca de Tena y Álvarez-Ossorio, pudiendo encontrar ahí la relación entre las familias y la anterior ubicación del crucificado. Al fallecimiento de D. Aníbal González, y a petición expresa de su viuda, la imagen fue trasladada a su panteón familiar.

 

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Detalle copia Cristo de la Expiración

 

El 28 de noviembre de 1913 el Ayuntamiento de Sevilla concede 36 m2 de terreno a D. José González Álvarez-Ossorio para ejecutar un panteón para su familia. En 1945 la concesión pasará a sus dos hijos, Dña. Catalina y D. José Mª, a los dos hermanos que vivían, D. Carlos y D. Cayetano González Álvarez-Ossorio y a sus sobrinos por parte de su hermano ya fallecido, D. Aníbal González. En 1962, son los hijos de su hermano D. Carlos quienes heredarán la parte del panteón que le correspondía a su padre. En el mes de mayo de 1985 heredaran la parte correspondiente de la concesión del panteón los nietos de D. José, hijos de Dña. Catalina González de la Cruz, además de sus sobrinos, hijos de su hermano D. Cayetano González Álvarez-Ossorio y nietos de D. Aníbal González Álvarez Ossorio. Ya en 1990 son herederos de la parte correspondiente de D. Carlos González Álvarez-Ossorio, sus hijos, nietos y bisnietos.


D. José González Álvarez-Ossorio, concesionario primitivo de este panteón, fue el primero de los seis hijos del matrimonio formado por D. José González Espejo y Dña. Catalina Álvarez-Ossorio Pizarro, los cuales poseían un negocio familiar que sirvió para dar formación a sus hijos. D. José González Álvarez-Ossorio poseía junto a sus hermanos un negocio familiar dedicado a la venta de materiales de construcción y saneamiento, pero que años más tarde, y gracias a la actividad artística de su hermano D. Aníbal y su sobrino D. Cayetano González Gómez, también se dedicarían a la cerámica decorativa y devocional. La fábrica estuvo situada en el Prado de San Sebastián y la exposición en la calle Cánovas del Castillo número 16, actual Avenida de la Constitución, frente a la Punta del Diamante. Gracias a un anuncio en la revista La Pasión del año 1917 conocemos que se denominaba “González Hermanos. Sevilla, fábrica de mosaicos (pavimentos), materiales de construcción, artículos sanitarios, talleres de cerrajería artística, instalación de plomería y calefacción”. Sólo su hermano D. Carlos se integró de pleno en el negocio, haciéndose cargo de la delegación abierta en Madrid, situada en la calle Gran Vía, número 14, y teniendo además delegaciones en Huelva, Málaga y Córdoba.


El resto de los hijos del matrimonio fueron D. Florencio, D. Cayetano, D. Aníbal y Dña. Catalina, quien fallecería con tan solo dieciséis años. D. Florencio estudió medicina y ejerció en Madrid, mientras D. Cayetano era Intendente de Aduanas y trabajó en Málaga aunque luego regresó a Sevilla. Destacaremos la figura de D. Aníbal González y Álvarez-Ossorio destacado arquitecto sevillano que trabajaría dentro del periodo conocido como regionalismo, caracterizado por el empleo de materiales tradicionales, tales como la cerámica y el ladrillo, y que combinaba elementos artísticos de épocas pasadas. Legó a la ciudad de Sevilla emblemáticos monumentos y edificios construidos en los años finales del siglo XIX y los primeros del XX, en los que se iría viendo la evolución creadora del arquitecto, el cual llegó al culmen de su carrera con la Exposición Iberoamericana celebrada en la ciudad en 1929. De entre sus obras hemos de destacar las casas modernistas de la calle Alfonso XII, la casa de la esquina de la calle García de Vinuesa con la Avenida de la Constitución, la Casa para los Ybarra frente a la Iglesia de San Nicolás, así como la infinidad de edificios creados entorno a la cita Exposición, destacando sobremanera la maravillosa Plaza de España, cuyos proyectos y lo intenso del trabajo le llevaron a la muerte el 31 de mayo de 1929, recién inaugurada la muestra.


Junto a él destacaría la figura de su sobrino D. Cayetano González Gómez, hijo de D. Cayetano González y Álvarez-Ossorio. D. Cayetano nace en Málaga el 9 de diciembre de 1896 de forma circunstancial por el destino de trabajo de su padre, pero desde niño vendrá a Sevilla frecuentemente, donde se establecerá de manera definitiva con su familia con diez años. Dotado de aptitudes artísticas y por la influencia de su tío Aníbal se va haciendo patente en él su afición por el arte y el dibujo, amén del apoyo que de este recibió para que fuera su continuador como arquitecto, marchándose a Madrid para estudiar arquitectura, no finalizando sus estudios. Ya en Sevilla trabajó como dibujante al servicio de la Exposición Iberoamericana bajo las órdenes de su tío, diseñando detalles y elementos decorativos, forja, cerámica, azulejería y corte y tallado de ladrillo, que se plasmaron principalmente en las plazas de América y de España. Finalmente el futuro del joven artista terminaría en la orfebrería religiosa, en la que comenzó en 1922 como proyectista y asesor artístico de hermandades sevillanas como la de Santa Cruz y El Valle, siendo su primera gran obra el paso de palio de la Virgen de la Concepción de la Hermandad de El Silencio, un soberbio trabajo realizado entre los años 1929 y 1930. En esta obra predomina su interés por la reproducción de estilos medievales, que van desde el neorománico al neobizantino, con la incorporación de bello arcos peraltados con capiteles minuciosamente labrados y decorados, con claro recuerdo a la fachada de la Catedral de San Marcos de Venecia. De ese mismo año son los varales del palio de la Virgen de la Amargura, de la Hermandad homónima , para quien también realizó el juego de jarras para su paso de palio entre los años 1931 y 1940 y la corona de oro en el año 1954 con motivo de la Coronación Canónica de la Dolorosa, y fuera de su actividad como orfebre, realizaría las figuras de paso de misterio entre 1937 y 1938. Su obra cumbre llegaría muy pocos años más tarde con la realización de las portentosas andas del paso del Señor de la Pasión, entre los años 1940 y 1949. El citado paso de Jesús de la Pasión es una obra completamente realizada en plata labrada, blanca y dorada, con incrustaciones de marfil. Concebido en el más puro estilo barroco y también con elementos decorativos renacentistas, fue estrenado en el año 1949. Para la Virgen de la Merced, cotitular de la Hermandad de Pasión, diseñó sus varales de plata de estilo neogótico, en el año 1956. Su labor como diseñador también sería destacable, realizando entre otros el diseño de los bordados del techo de palio y caídas par la Hermandad de Las Penas de San Vicente y una saya para la Virgen de la Presentación de la Hermandad del Calvario hacia 1951.


En dicho panteón se encuentran inhumados D. José González Álvarez-Ossorio, su esposa, sus dos hijos, una nieta y sus padres. Se hallan inhumados dos de sus hermanos, D. Carlos y D. Aníbal, así como las mujeres de ambos y algunos de sus hijos, uno de los cuales aparece en otra sepultura del Cementerio, y demás familiares. También se encuentran D. Cayetano González Gómez, su primera esposa y alguno de sus hermanos y cuñados.

 

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