63.-Panteón-Cripta de la familia Pickman

 

C/ Fe, izquierda, 42

 

Nos encontramos ante un panteón-cripta de grandes dimensiones, que presenta la única decoración, de un gran pedestal de mármol, sobre el que se alza una sencilla cruz latina de idéntico material. El pedestal presenta unos relieves de clara reminiscencia renacentista, en el que aparecen, en su cara frontal y trasera, dos ángeles tenantes sustentando una orla en la que aparece inscrito un jarrón de igual decoración clasicista, que contiene un ramo de nueve rosas. Sobre éste aparece un reloj de arena alado rodeado por dos antorchas invertidas, en clara alusión a la fugacidad de la vida, formando entre ellas una especia de corona de imperiales, que se remata con una cruz latina. Bajo este relieve se muestra la leyenda “Pickman”. En las esquinas superiores aparecen sendas cabezas de querubines envueltas en nubes. En las caras laterales aparecen otros relieves de similares características clásicas, en los que aparecen unos querubines que sostienen un marco, del que penden unas guirnaldas sustentadas por cabezas de ovejas, que podrían estar en relación con las almas de los difuntos.

 

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Vista general panteón Pickman

 

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Detalle relieve panteón Pickman

 

Las fuentes documentales recogen como concesionario primitivo de éste panteón a D. Carlos Pickman en 1861, a quien el Ayuntamiento de la ciudad le otorga 48 varas cuadradas para la construcción del mismo. En 1934 la concesión pasaría a D. Ricardo Guillermo Pickman y Pickman y posteriormente a Dña. Mª de las Cuevas Pickman y Gutiérrez, a D. Guillermo Pickman y Pickman, y al fallecimiento de éste último el panteón pasaría a manos de D. Carlos Pickman Pérez. Ya en 1973 este panteón pasará por herencia de su abuelo a D. Carlos Pickman Vasconcellos, Marqués de Pickman.


D. Carlos Pickman y Jones, I Marqués de Pickman, título que se le otorgará por parte de S.A.R. Amadeo I en 1873. D. Carlos Pickman nace en Londres el 4 de marzo de 1808, siendo sus padres D. Ricardo Pickman de Wallenford y Dña. Susana Jones de Farmborg. La presencia de los Pickman en España se remonta a D. Guillermo Pickman Hicks, hermano de padre de D. Carlos Pickman, quien se trasladó a Cádiz para impulsar en dicha ciudad el negocio de loza que poseían en Liverpool, desde donde exportaban tanto loza como cristal. Al fallecimiento de D. Guillermo Pickman sería su viuda, Dña. Antonia Martínez de la Vega, la encargada de mantener el negocio con la ayuda de D. Carlos Pickman, que en 1822 se trasladó a Cádiz, donde al poco se casó con la hija de su difunto hermano, Dña. Mª Josefa Pickman y Martínez de la Vega. Al poco tiempo se trasladaría a Sevilla, donde asentó su residencia y ciudad en la que independizó su negocio del que ya tenía su familia en Cádiz. Para éste motivo arrendó en extinto Monasterio de Santa María de las Cuevas, de los Cartujos, situado a la orilla derecha del Guadalquivir, en el cual tuvo que adaptar las instalaciones para su industria, siendo estas obras mínimas, en los primeros años, y orientadas a la instalación de las dependencias fabriles. A medida que la empresa crecía se intervino en los edificios tanto en el interior como en el exterior, derribando espacios y creando otros nuevos, como los característicos hornos-botella que han perdurado en el tiempo. Otra intervención significativa fue la instalación de un salón que se utilizó como muestrario de la producción de Pickman en 1866 y que es el germen de lo que después sería el museo de la fábrica.


Pickman instauró en la fábrica de Sevilla la estructura de industrias similares inglesas, que organizaba el trabajo por tareas y distribuidas a su vez en talleres vinculados a las distintas fases del proceso productivo. Además este modelo fabril se caracterizaba por la instalación de viviendas de los operarios en el entorno de la fábrica.


En 1851 se amplió la sociedad admitiéndose nuevos socios que pretendían convertir la empresa en Sociedad Anónima de Acciones pero, por desacuerdos en cuanto al proyecto empresarial, la sociedad se liquidó y repartió en 1866. En dicho reparto, Pickman en solitario se quedó con la fábrica de La Cartuja y continuó, junto a su hijo D. Ricardo, con la fabricación de cerámica bajo la misma razón social, siendo este periodo el de mayor expansión comercial de la empresa, y en el que empieza a ganar prestigio en el mercado nacional e internacional.


En 1883 fallecería D. Carlos Pickman, quedando como única propietaria su viuda, aunque como gerentes de la misma aparecen sus dos hijos, D. Ricardo y D. Guillermo y uno de sus yernos D. Guillermo Aponte. En 1899 la empresa se constituiría como Pickman S.A. proceso que coincidiría con el cenit de la expansión de la empresa. A partir de aquí la empresa continuó en manos de los descendientes del fundador hasta mediados del siglo XX cuando las sucesivas ampliaciones de capital hicieron que dejaran de ser los principales accionistas, llegando el declive económico a la empresa. En líneas generales la producción disminuyó tanto en cantidad como en variedad abandonándose líneas productivas como la azulejería o la cerámica artística, ya que la fábrica no supo adaptarse al tránsito de un modelo productivo decimonónico paternalista a una organización empresarial contemporánea.


A pesar de ello, la fábrica experimentó momentos de expansión en los años 60, coincidiendo con la declaración del Monasterio como Conjunto Monumental Histórico en el año 1964 y con el expediente de expropiación sobre los terrenos que se instruyó en 1971, que conllevó a construir una nueva fábrica en Salteras en 1979. En este proceso de planificación del traslado, y ante la incertidumbre sobre la forma de conservar o exponer parte de la colección histórica, la fábrica tomó la decisión de depositar parte de ella en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla en 1973 con vistas a su exposición permanente, donde aún hoy existe una sala dedicada a la producción cerámica de Pickman La Cartuja. A partir de aquí comenzó el periodo más inestable para la empresa, hasta que en 1985 La Cartuja empezaría un programa de saneamiento, tras la expropiación por parte del Estado de la empresa que había adquirido Ruíz Mateos.


A finales de 1992 se inauguró el museo de la fábrica y se inició una importante actividad publicitaria de la marca mediante la organización de exposiciones itinerantes por toda la geografía española y varias ciudades europeas entre 1994 y 2000, lo que dio fruto a la declaración de la colección como Bien de Interés Cultural por parte de la Consejería de Cultura en 1996.


Volviendo al panteón familiar que nos ocupa, la fuentes documentales del Cementerio nos desvelan los miembros que se hayan sepultados en el mismo, partiendo desde D. Carlos Pickman y Jones, el cual sería inhumado en el panteón tras su muerte acaecida en 1883. Además de él, en el panteón familiar se encuentran inhumados sus hijos y gran parte de la familia, así como todos los que han heredado el título de Marqués de Pickman. Hemos de mencionar que la familia poseerá otros títulos nobiliarios, resultado de enlaces matrimoniales, como el Marquesado Pontificio de San José de Serra, el Marquesado de Jerez de los Caballeros, el Marquesado de Monteflorido y el Condado del Álamo. La familia Pickman emparentará también con la familia Losada Sánchez-Arjona por el matrimonio de uno de sus miembros. Por este motivo miembros de la familia Pickman aparecerán inhumados en los panteones de D. Bernardo Losada, Conde de Bagaes, situado en la Rotonda de los Caídos de África; el panteón de D. Francisco Pagés del Corro, ubicado en el Grupo entre Sta. Isabel, Fe y Stmo. Sacramento, 3ª línea, nº 3; el panteón de la familia Pablo-Romero, sito en la Rotonda de los Caídos, así como en otros panteones dentro del Cementerio de Sevilla. Las fuentes documentales consultadas arrojan que miembros de la familia que un día estuvieron inhumados en el panteón Pickman, hoy han sido trasladados a otros cementerios como el de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) y Tocina (Sevilla).


Dos trágicos sucesos envuelven a miembros de esta familia. El primero, narrado por varios periódicos de la época como El Gráfico, ABC y El Noticiero Sevillano, tuvo que ver con D. Rafael de León y Primo de Rivera, Marqués de Pickman consorte, el cual se batió en duelo de honor con D. Vicente García de Paredes, Capitán de la Guardia Civil con destino en Sevilla, en octubre de 1904, en la “Hacienda el Rosario” cercana a Torreblanca. Parece que el motivo de tal duelo fue un favor no devuelto por parte del Marqués, que no consintió lo que Paredes le requería. Ante la indignación del Marqués, éste golpeó a las puerta del Teatro Cervantes a su contrincante, acto que dio lugar al mencionado duelo. Tras nombrar a sus padrinos en el duelo, se reunieron en el lugar convenido donde se inició la lucha. Se colocaron a quince pasos, aunque lo pactado habían sido veinticinco. Comenzó el cruce de disparos y en el tercero una bala atravesó el corazón del Marqués causándole la muerte instantánea. Tras el levantamiento del cadáver por parte del juez, éste se veló en la casa familiar a la espera de ser trasladado al Cementerio, acontecimiento que aglutinó a gran parte de la ciudad. A la llegada del féretro al Cementerio y por órdenes expresas del Arzobispo Marcelo Spínola se le negó sepultura católica en el Panteón familiar, pero el pueblo no aceptó la orden y sepultaron al Marqués en dicho enterramiento. De madrugada las autoridades civiles exhumaron los restos que fueron trasladados al Cementerio Civil. El acontecimiento acaecido provocó cierta convulsa en los terrenos judiciales y políticos, llegando a producirse algunas dimisiones. El desenlace fue la detención de Paredes y el posterior sobreseimiento del caso.

 

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Recortes de prensa del suceso Pickman

 

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Recortes de prensa del suceso Pickman

 

El segundo de los sucesos acaecidos en esta familia tuvo lugar en enero 1919, sobre las ocho de la mañana en casa de D. Carlos Pérez de Guzmán y Pickman y su esposa Dña. Carmen Grosso. Narran los periódicos de la época, tales como ABC, que tras una fuerte discusión entre el matrimonio, motivada por la negativa de Dña. Carmen a entregarle unas llaves de un armario que contenía alhajas y monedas antiguas a D. Carlos, éste la amenazó con un revolver, huyendo ella despavorida a refugiarse en las estancias de la planta superior de la vivienda. Según declaraciones del propio D. Carlos, exasperado por los insultos que ella le profería, disparó su arma y Dña. Carmen falleció en el acto. El señor siendo consciente de lo acontecido, se arrojó por la ventana falleciendo días después víctima de las heridas.

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