64.-Sepultura de D. Manuel Serrapí Sánchez, “Niño Ricardo”

 

C/ San Honorio, izquierda, 1

 

Sepultura de tierra realizada en mármol blanco, decorada con un ángel en bronce que sostiene una guitarra que eleva al cielo, la cual aparece con las cuerdas rotas, símbolo de la pérdida de su toque a la muerte de Niño Ricardo. En su pedestal aparece firmado por Sandino.

 

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Vista general y detalle escultura tumba Niño Ricardo

 

D. Manuel Serrapí Sánchez nace en Sevilla en 1904, en la actual Plaza del Cristo de Burgos, en el seno de una familia humilde. Su padre D. Ricardo Serrapí fue charolista y aficionado a la guitarra, instrumento que tocaba en reuniones familiares y privadas. Con tan solo 10 años su padre lo emplearía en una carbonería, empleo que le daría su primer nombre artístico, “Manolo el Carbonero”, aunque su nombre definitivo estaría auspiciado por el de su padre, ya que finalmente se le conocería cono “El Niño de Ricardo”. Sería su padre y D. Antonio Moreno, amigo de éste, quienes le enseñaron e introdujeron en el mundo del flamenco cuando solo contaba 13 años. Con 14 años, D. Javier Molina, guitarrista jerezano, le daría su primera oportunidad, actuando en un tablao flamenco, donde conoció a cantantes a los que más tarde acompañaría. Comenzó a grabar sus propios discos de pizarra cumplidos ya los 20 años.


Elaboró un estilo, totalmente nuevo, revolucionó el panorama de la guitarra, creando escuela que se conocería como El Ricardismo. Su estilo se caracterizaba más que por la técnica, la cual dominaba a la perfección, por la búsqueda de la modernidad, saliéndose de los cánones y llegando más lejos en las composiciones. Pensaba como músico y no solo como guitarrista, ya que los dedos ya no estarán supeditados a la lógica mecánica de las digitaciones, sino a la idea musical de la falseta.


Fue maestro de muchos guitarristas de la época como fueron Paco de Lucía, Enrique de Melchor y Serranito entre otros y grabó con los mejores cantaores de la época, como Porrina de Badajoz, la Niña de los Peines, Pepe Pinto, y un largo etcétera, con los que llegó a realizar giras internacionales. Compuso para grandes cantaores de copla como Juanito Valderrama, para el que escribió su mayor éxito, "El emigrante" o "El rey de la carretera" entre otros, o para Antonio Molina, al que compuso y escribió "La madrugá".


En 1945 sufrió una intervención quirúrgica en la garganta que le dejó con una voz profunda y bronca, aunque esto no le impidió para seguir con su carrera y se reconoce fácilmente en las grabaciones en las que se le oye tararear con su toque.


D. Manuel Serrapí fallecería en Sevilla el 14 de abril de 1972 y sus restos serían inhumados en el Cementerio de San Fernando, pasando un año más tarde al panteón que nos ocupa, propiedad de su esposa Dña. Dolores Sigüenza Díaz, y que fue financiado con la recaudación obtenida de la venta de un disco homenaje titulado “Homenaje a Niño Ricardo. In Memoriam”, grabado por una serie de ricardistas entre los que destacaron Paco de Lucía. Además para rememorar al artista, la ciudad de Sevilla colocó un monumento dedicado a su persona en la Plaza del Cristo de Burgos, cercano al lugar que le vio nacer, casa donde hoy se encuentra un hotel también dedicado a su figura.

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