80.-Panteón de Francisco Rivera “Paquirri”

 

Rotonda de los Caídos, Fe izquierda, s/n

 

Consultado el expediente del panteón conservado en el Archivo del Cementerio de San Fernando sabemos que el autor de la planimetría y la escultura que conformaría el panteón de “Paquirri”, sería D. Víctor Ochoa, aunque por crónicas en prensa de la época sabemos que la ejecución de la obra subterránea sería el industrial D. Manuel Herrera. A partir del estudio que hemos realizado de los planos, deducimos la distribución interna que tendría el panteón, siendo ésta confirmada por la prensa consultada. Su interior estaría compuesto por seis sepulturas y algunos osarios distribuidos lateralmente en los paramentos de la cripta, los cuales tendrían un revestimiento de mármol rosado. En cuanto al exterior vemos una clara variación de la planimetría original con respecto al resultado final de la ejecución. En el proyecto original la planta sería rectangular y externamente presentaría una trampilla deslizante de acceso al interior y una especie de pedestal en forma de tronco de pirámide invertido, en cuya superficie se colocarían los anclajes para la escultura que coronaría el panteón, quedando espacio en la mismo para la colocación de una futura escultura más si así lo decidieran los concesionarios.

 

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Planimetría original panteón Paquirri

 

Finalmente observamos como el resultado final, externamente no tiene nada que ver con lo proyectado, desconociendo las motivaciones para tal efecto. Puede verse una planta cuadrada que carece de trampilla de acceso, y si una media luna con un ojo de buey, realizada en material metálico, adosada a la parte trasera, la cual se retiraría para bajar a la cripta. El pedestal anteriormente mencionado se sustituye por una plataforma de mármol negro en la que el espacio reservado para la escultura es ahora de menor tamaño. En uno de los chaflanes que forma el citado pedestal se colocará el rótulo “Francisco Rivera” junto a las fechas de nacimiento y defunción del torero y su firma.

 

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Vista frontal panteón Paquirri

 

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Vista trasera panteón Paquirri

 

Lo que destaca de manera sobresaliente en el conjunto del panteón es la escultura monumental de D. Francisco Rivera. Como ya citamos es obra del escultor y arquitecto madrileño D. Víctor Ochoa, que se dedicaría sobre todo a la escultura pública, siendo muestra de ello “El Zulo” monumento dedicado a la víctimas del terrorismo en Cartagena, “El Minotauro” para la ciudad de Jerez de la Frontera y el “Monumento a Severo Ochoa” en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Su estilo, dentro de los postulados de las vanguardias, se caracteriza por la monumentalidad, el tratamiento abocetado de los materiales y la dureza de las formas. En su obra abunda el uso del bronce como material constitutivo de las obras. En cuanto a la obra que nos ocupa, D. Víctor Ochoa presenta a D. Francisco Rivera en su vida profesional, resaltando su faceta artística y la personalidad en los ruedos del diestro. El torero aparece con el estoque en la mano derecha, pero despojado de la muleta, haciendo un desplante, como era característico a la conclusión de cada tanda de muletazos. La figura, realizada en bronce, aparece con la pierna izquierda adelantada, dejando recaer su peso sobre ésta y aligerando de peso la pierna derecha que solamente se apoya sobre los dedos de los pies. Con un fuerte giro de cintura, eleva el pecho y hunde el mentón enfatizando así el porte torero. El rostro muestra las facciones propias de “Paquirri”, siendo lo más naturalista de la obra. Esta escultura no carece de simbología, ya que en lugar de ser un mero retrato del diestro quiere mostrar la grandiosidad del mito. Se pretendía magnificar la figura de D. Francisco Rivera como torero, de ahí que D. Víctor Ochoa usara grandes proporciones en la ejecución. Además se completa dicho significado con el aro que pisa y con el que entendemos se ha querido representar su dominio en los ruedos.

 

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Escultura panteón Paquirri

 

El Ayuntamiento de Sevilla concede a Dña. Isabel Pantoja Martín y a su hijo D. Francisco J. Rivera Pantoja, 20 m2 de terreno para la construcción de un panteón familiar en 1987.


D. Francisco Rivera Pérez, conocido en su profesión como “Paquirri”, nace en la localidad gaditana de Zahara de los Atunes en 1948, siendo hijo del novillero D. Antonio Rivera Alvarado, quien fuera el encargado del Matadero Municipal de Barbate, lugar donde él y su hermano comenzaron a torear. Su recorrido en los ruedos comenzaría en la ciudad que le vio crecer en 1962, siendo su primera actuación como novillero en la ciudad de Cádiz en 1964. Tomaría la alternativa en la ciudad de Barcelona en 1966, actuando como padrino Paco Camino. La confirmación de dicha alternativa tendría lugar en la ciudad de Madrid en 1967. Su figura se ha considerado por los expertos como uno de los mayores exponentes del toreo de los años 70, ocupando puestos destacados en el escalafón taurino, formando parte de los mejores carteles de la época y recorriendo numerosos plazas de la geografía española sin importar la categoría de la misma. Estando en uno de los mejores momentos de su carrera y cuando pensaba en la retirada, el trágico destino quiso que “Avispado” se cruzara en su camino. En la tarde del 26 de septiembre de 1984 “Paquirri” torearía en Pozoblanco, localidad de la provincia de Córdoba, compartiendo cartel con José Cubero “El Yiyo” y Vicente Ruíz “El Soro”, la que sería su última corrida. El toro de la ganadería de Sayalero y Bandrés, le causaría una grave cornada que le afectaría a la femoral provocándole una terrible hemorragia, que junto a una serie de desafortunadas circunstancias, hicieron que el diestro perdiera la vida cuando se encontraba a pocos metros de la puerta del Hospital Militar cordobés.


Su trágica muerte supuso una gran pérdida para el mundo del toro y una gran conmoción tanto para los aficionados como para el resto de la sociedad. Una vez trasladado a la ciudad de Sevilla, sería recibido por una multitud de personas que lo esperaban en los alrededores de su domicilio, y que más tarde se sumarían al recorrido que llevaría a “Paquirri” a dar su última vuelta al ruedo. Dos años más tarde de que lo hiciera por primera vez, tras un gran triunfo en la Maestranza, volvería a salir por la Puerta del Príncipe acompañado por cientos de personas que lo vitoreaban al grito de “¡Torero, torero, torero!”. Poco después el féretro llegaría al Cementerio de San Fernando de Sevilla, donde tendría su última morada. D. Francisco Rivera sería inhumado en una sepultura de tierra provisional entre las calles San Teodomiro y San Geroncio, concretamente en la calle Ntra. Sra. de los Dolores derecha nº 2, a la espera de la construcción de un panteón que su viuda encargaría, para honrar su memoria. Cinco años más tarde y en las más estricta intimidad los restos de “Paquirri” serían trasladados definitivamente a dicho panteón531. Con la muerte de D. Francisco Rivera nacería el mito de “Paquirri”.


D. Francisco Rivera dejaría así a tres niños huérfanos, dos de su primer matrimonio con Dña. Carmen Ordóñez y uno fruto de su segundo matrimonio con Dña. Isabel Pantoja, que no hacen más que enfatizar la tragedia.

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