La caseta

Es el hogar del sevillano mientras dure la feria, el punto de reunión, allí se recibe a familiares y amigos, se come y bebe. La caseta es el alma de la feria, es donde se realiza la convivencia, donde se baila y canta.

En los comienzos de la Feria de Abril, se venían acotando espacios que, formados por un ligero entramado cubierto por lonas, se utilizaban como zona sombreada donde se refugiaban los tratantes para cerrar las operaciones comerciales.

El Ayuntamiento instaló en 1849 una caseta para vigilar el orden en el recinto. En 1850 se instalan casetillas para venta de turrones, comidas, bebidas y chucherías.

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Estas casetas fueron aumentando para la fiesta a medida que la Feria Comercial iba disminuyendo, hasta llegar a nuestros días con la configuración de Caseta de Feria.

En 1919 se consiguió cierta uniformidad en el estilo basándose en un diseño del pintor Gustavo Bacarisas, aunque la total se consiguió en 1983 cuando se establecieron normas para el montaje.

La caseta tiene una unidad de medida conocida por “módulo”, su estructura es de tubos metálicos, cubiertos por lonas a rayas verdiblanca o rojiblanca. Existe una normativa para el montaje, la seguridad, el vertido de residuos y la decoración que ayuda a mantener la armonía del Real.

Aunque la mayoría son privadas, existen muchas de acceso libre, las casetas públicas están abiertas a todo el que quiera visitarlas.

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