La Sala Atín Aya acoge desde hoy y hasta el 8 de abril la muestra ‘Miguel Benlloch. Cuerpo Conjugado’, que repasa el trabajo del artista granadino durante tres décadas

El pionero de la performance en Andalucía reúne sus trabajos más destacados en esta exposición que recorre toda su obra y que podrá visitarse hasta el 8 de abril. La muestra materializa la primera de las iniciativas presentadas en el Banco de Proyectos de ICAS.

(16/02/2018) La Sala Atín Aya acoge desde hoy la exposición ‘Miguel Benlloch. Cuerpo Conjugado’. Comisariada por Mar Villaespesa y Joaquín Vázquez, la muestra se propone como un espacio donde visualizar las acciones performáticas y creativas que el artista granadino ha realizado a lo largo de tres décadas de trabajo junto a pensadores, activistas, colectivos, creadores, músicos, poetas, productores… Esta muestra de obras de Benlloch se ha inaugurado esta tarde con la performance ‘El Fantasma Invidente’ a cargo del propio Benlloch.

Por otro lado se articularán en un segundo tiempo -el sábado 17 de febrero desde las 11 horas- varias acciones artísticas/performáticas pertinentes para visualizar tanto el marco discursivo en el que Benlloch ha generado su producción, como una selección de material documental de prácticas o discursos de esos otros agentes con los que él ha colaborado y creado como Paul B. Preciado, Jesús Alcalde, Equipo re, Federico Guzmán o Mariokissme.

En definitiva, y apelando al título del proyecto, se propone conjugar un espectro de actividades y obras para presentar el trabajo procesual que abarca pasado, presente y futuro de las prácticas de este artista. “Hay que destacar la larga trayectoria de activismo político desde las prácticas artísticas de Miguel Benlloch, un artista plural y  multidisciplinar”, ha señalado el delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, Antonio Muñoz, quien ha afirmado además que “es importante reconocer con esta retrospectiva todo su trabajo de décadas y su relación con los artistas más contemporáneos. Nunca ha dejado de reinventarse”.

La exposición ‘Miguel Benlloch. Cuerpo conjugado’ es la primera de las iniciativas propuestas en el Banco de proyectos emergentes y de nuevos medios de ICAS que se materializa. El Banco de Proyectos es una convocatoria abierta a la ciudadanía, artistas, colectivos, asociaciones o empresas, para el apoyo a la creación que surge a raíz de la línea de trabajo de residencias artísticas desarrollada en el Centro de las Artes de Sevilla y que se expande a los diferentes equipamientos culturales de ICAS.

“Con esta iniciativa, a la que han optado proyectos de cualquier disciplina artística, el Ayuntamiento pone el foco en la importancia de los procesos de creación y da un paso más allá de la cesión de espacios para residencias artísticas, como ya se viene haciendo en el mencionado Centro de las Artes de Sevilla, pero también en el Espacio Turina y ahora en la Sala Atín Aya”, ha subrayado Muñoz.

La finalidad de este programa, llamado de 'Creación artística-proyectos emergentes y nuevos medios', es potenciar y fomentar la creación contemporánea con un programa que facilite al tejido cultural de la ciudad las herramientas, espacios y recursos técnicos, así como las contrataciones pertinentes para poner en marcha sus obras y proyectos, además de potenciar la realización de residencias de creación y ensayos artísticos y técnicos.

Sobre Miguel Benlloch

La práctica estética/política de Miguel Benlloch tiene como denominador común una oposición continua a lo normativo, desde su temprana militancia antifranquista a su intervención activa en la agitación contracultural de Granada. En los años ochenta participa en la apertura de la sala Planta Baja, al intuir que la incipiente política institucional, empeñada en olvidar el pasado reciente, no respondería al anhelo ciudadano de libertad, de cultura experimental, y se iría instalando de manera generalizada “una frivolidad despolitizada”. A finales de esta década co-funda la productora cultural BNV Producciones, para impulsar proyectos, exposiciones, jornadas y seminarios y expandir un diálogo entre las artes y el espacio social.

Su obra es ejemplo de una creación generada al calor de lo colectivo, de la vitalidad de los grupos sociopolíticos y artísticos con los que se relaciona. Sus poemas y textos, acciones y performances, collages, serigrafías, fotografías, objetos o imágenes digitales, en gran medida, alumbran prácticas que ponen al cuerpo en el centro de los discursos artísticos.

La trayectoria de Miguel está regida por un tránsito de adentro hacia afuera y viceversa, por una ósmosis generadora de reflexión en múltiples direcciones, y a la vez es errática ya que su trabajo, principalmente sus acciones o performances, no están basadas en la labor continua de estudio sino que se originan, en gran medida, a partir de -o en relación con- momentos, personas, afectos, resistencias, conflictos, vínculos o experiencias.

Esta vertiente lo ha llevado a conjugar -junto a un importante número de amigos, activistas, artistas o investigadores- actos reivindicativos y festivos, proyectos, jornadas o seminarios; eventos que, en su mayoría, han diseminado y extendido, a lo largo de los últimos años, el trabajo de Miguel Benlloch.

Tengo Tiempo, su primera performance, constituye una plena declaración de “lo personal es político”, el inicio de una reflexión, prolongada hasta hoy, que cuestiona la construcción de una identidad fija y que refleja la inquietud por ser visto desde el paradigma binario de la sexualidad que construye identidades normativas.

Las acciones y obras de Miguel Benlloch -encarnadas en el cuerpo diverso, difuso, migrante, ilegal, lúdico, des-identificado, impropio o conjugado, son discursos que quiebran lo binario y debaten las categorías heterocentradas impuestas por los códigos culturales dominantes; han contribuido a la erosión de construcciones históricas e identidades estancas asentadas sobre comportamientos duales: masculino/femenino, activo/pasivo, productivo/improductivo, deseo/amor/salud/enfermedad, colonial/decolonial… Y le han internado en procesos que le han permitido avanzar en un proyecto vital y artístico que es a la vez transgresor y político.

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